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viernes, 30 de octubre de 2009

NIÑOS OBESOS



NIÑOS OBESOS.


Se esta dando con arto frecuencia que el estado vulnera los principios básicos de los derechos de la familia. Esto ocurre frecuentemente en España en diversos temas que el estado se los hace suyo sin tener encuentra la opinión y el derecho de la familia. El aborto de madres adolescentes, la libertad religiosa entre otros.

Está ocurriendo que en Inglaterra, los servicios sociales (el estado), le quitan a unos padres la custodia de su hijo por exceso de peso. Esto está mal, por el hambre que pasan muchos niños en el mundo. Que unos estén pasando hambruna y otros tengan excedente en carnes. Nos hace pensar. Pero, a lo que voy es, a la brutalidad, y todos callados, para arrebatarle el hijo de unos padres por exceso de peso.

Los servicios sociales, se supone que están al servicio de la sociedad. Acostumbramos muy a menudo a no saber diferenciar algunos conceptos de responsabilidad, que de ningún modo deben ser sustituidos. Los servicios sociales, como los políticos, los jueces y el funcionario entre otros, deben estar al servicio del ciudadano y no al revés.

El caso del niño obeso y los hay muchos, no es un problema de quitar la custodia a los padres sino de colaborar, aconsejar, prevenir, y ayudar para que estos padres tengan los medios psicológicos, médicos, económicos y morales en ayudar a su hijo para que pierda su correspondiente volumen o exceso de peso, ofreciéndole la alimentación adecuada para ello.

La libertad de la sociedad empieza con el respeto hacia el ciudadano y el respeto en el ámbito de la familia. Arrebatarles un hijo es una crueldad brutal que no soluciona ningún problema y deja huella de por vida en estos hijos que son bien estimados por los padres y que el único pecado que han cometido es alimentarlos en demasía, con ignorancia y desconocimiento. estos padres de niños obesos necesitan ayuda, no un castigo.

El estado y todos sus departamentos públicos tienen que limitarse a la ayuda correspondiente según sus cometidos. El ciudadano debe tener cautela que en el tema de las libertades aun hay mucho que hablar y mucho que perder. El silencio es el peor enemigo de las libertades.

sábado, 30 de mayo de 2009

GUERRA Y HAMBRE


GUERRA Y HAMBRE


Querido Jordi, como un elemento mas en este mundo, intento en mis pequeñas posibilidades ofrecerte un futuro mejor del que tenemos y disponemos en la actualidad. Un mundo mejor sí, es posible y debemos luchar para ello; pero ciertas actitudes de políticos y de conveniencia de intereses nacionales nos llevan al desastre. La avaricia y el descontento de los ricos son los causantes de que este mundo sea para unos pocos aprovechándose los unos por los otros en un enfermizo acaparamientos de la riqueza del planeta y por ende la destrucción de las fuentes naturales de energía. Nuestros bosques, nuestros ríos... los vamos contaminando, destruyendo. Los bosques no huelen a bosque, nuestros ríos no sirven para mitigar la sed, nuestras costas son vertederos de las ciudades costeras. En fin mi querido Jordi, tenemos que luchar para que las primaveras sean verdaderamente primaveras y los otoños con sus hojas muertas sean el preludio de la nueva vida. Las cosechas son conglomerados de cruces de la ingeniería de intereses económicos y seguimos por la senda de una paulatina autodestrucción de nuestro mundo y del propio ser humano.

Este reparto mal llevado, hace que millones de seres humanos mueran de hambre constantemente, sin ninguna posibilidad, ni de esperanza, para que éllos y sus hijos puedan desarrollar una vida normal. Los países del primer mundo se escandalizan por los muertos de accidentes de auto, pero no se escandalizan por los muertos de hambre, por los niños enfermos sin recursos para medicinas, por las violencias intestinas de las guerras, por los éxodos del tercer mundo.

Mientras esta actitud de los seres humanos no cambie la pobreza se extenderá incluso en los mismo países de régimen capitalista, pues en los mismos la pobreza sigue aumentando y el resto son los peones que trabajan para los impuestos, para los bancos y para el mismo estado. Sin darse cuenta que comprar, por ejemplo, una casa para sus hijos equivale a cuarenta años de trabajo y cuando los hijos la hereden, la casa será vieja y volver a empezar. Hablamos de casa, de autos, de lo que sea. El fin, es el mismo. La propiedad y el materialismo de la sociedad son la base de la injusticia y el umbral de las guerras. La falta de ideales y de un nuevo concepto de vida, la falta de una nueva moral, la falta de un sentido de la vida, entorpece el desarrollo y bienestar de millones de seres humanos. Nuestro objetivo ha de ser claro y contundente: La felicidad no es una utopía es un derecho.

Se hacen fronteras entre pobres y ricos y se potencia la fabricación de artilugios atómicos para salvaguardar los intereses económicos de las grandes potencias, bajo el emblema de DEMOCRACIA, JUSTICIA Y PAZ. Lo que en realidad, ningunos de los adjetivos se cumple.


Las guerras no son justificables; pero sí, una guerra contra el hambre y la injusticia.

Existen recursos para todos, pero nos sobran las guerras y el robo de los recursos naturales que no son de nadie y sí de todos.

Tenemos capacidad para cambiar el destino de los humanos. No hay vuelta atrás. No se puede permitir ni aceptar la miseria humana, ni los muertos por hambre y contra la fuerza del hambre se puede luchar. No puede haber conciencia que permita y tolere la vergonzosa situación que atraviesa las tres cuartas partes de la humanidad.

No es una utopía es una necesidad y un derecho que el ser humano sea feliz, pero no para unos pocos y menos a consta de los sacrificios de los demás. Los rebaños se han terminado. El camino de las falsas democracias han fracasado en este capitalismo salvaje, que valora a los individuos y lo fomenta, en base de los que mas tienen mas quieren, el poder y el dinero. los otros, han silenciados sus miserias. ¿Hasta cuando?

El concepto de la vida no ha cambiado, la sociedad si ha cambiado. Ahora estamos sometidos al poderío nuclear, cuando debiéramos estar, por el intelecto, por la justicia, por el bienestar. Los esclavos del siglo XXI deben desaparecer, debemos recuperar nuestras raíces, nuestra dignidad, por una nueva cultura y unos nuevos valores humanos, bajo una bandera, bajo un mismo sol.

El armamento nuclear a de estar obsoleto y bajo control de la misma comunidad internacional y sentar las bases de un nuevo concepto de vida y desarrollo sostenible a escala mundial y sólo el diálogo como fuerza del entendimiento. Solo tenemos un mundo, sólo tenemos una raza humana, sin banderas, sin fronteras Los sueños son y serán una realidad para el mañana, para mi hijo Jordi y para todos que como él, merecen un mundo mejor, mas justo, más equitativo y más feliz.

lunes, 27 de octubre de 2008

La agonia del capital

LA AGONÍA DEL CAPITALISMO


La agonía del capitalismo es irreversible y obliga a dar paso a nuevas formas de convivencia que la sociedad aspira como nueva meta de justicia. El fracaso del capitalismo no solo esta en los países desheredados ya que este umbral de la pobreza, desde hace años, forma parte del paisaje de los países del llamado del primer mundo, donde la pobreza forma parte de la realidad cotidiana y donde los ricos cada vez son mas ricos a expensas de los cada día mas pobres. Esto mismo traducido a los países pobres o del tercer mundo, la crueldad del capitalismo refleja estos quince mil muertos que hay en el mundo día a día, que es la otra realidad que nos ofrece la responsabilidad del capitalismo que por si solo está condenado a la vergüenza y desaparición de los hasta ahora llamado libertad del capital.

La responsabilidades de los gobiernos es evidente en cuanto a los países democráticos que han tenido mas interés o intereses personales y de permanecer de presidentes de sus respectivas naciones a pesar que el abuso de poder y enriquecimiento es lo que mas le ha importado, sin importarles la miseria de sus ciudadanos.

Los del primer mundo han basado su fuerza de dialogo en la de su poderío militar. Han amenazado a países, gobiernos y sus ciudadanos con la frase de por la “seguridad nacional” encubriendo sus intereses económicos y evidenciando su fracaso para el diálogo.

Desde luego que el capitalismo ha fracasado, como fracasaron los comunismos del siglo pasado, El capitalismo y el comunismo parten de una misma base errónea, que solo benefician a unos pocos y perjudican al resto de la sociedad. De que sirve el capitalismo si se carece de los mínimos medios económicos para favorecer a las clases mas necesitadas. Igual ocurre con el comunismo, de que sirve el comunismo si lo único que expande el poder es un reparto de la miseria.

Cuba, para hacer un paréntesis- ha sido el único país del mundo que no ha tenido la oportunidad de ejercer con libertad su modelo político-social-económico, por el cerco constante y cobarde de las grandes potencias, bien conocido por todos, lo que ha llevado a la nación cubana, a una continua tensión interior y exterior, económica y social. Consiguiendo a pesar de sus escasos recursos, una sanidad y enseñanza que muchos países quisieran para ellos. Sin embargo en Cuba, existe la miseria obligada por la presión de los países llamados democráticos y en cuarenta años Cuba a permanecido en pié, con un orgullo inquebrantable.

La crisis actual puede converger el poder mundial en un solo poder mas absoluto que jamás haya visto el ser humano. Este es el peligro que existe en la actualidad. Un peligro real y latente , donde las libertades queden anuladas y las libertades de expresión amordazadas. Las libertades individuales están en peligro, están verdaderamente amenazadas. El control de los individuos ya está puesta en practica desde hace tiempo.

Pero también tenemos la oportunidad de ejercer un liderazgo social de nueva y amplias dimensiones de cultura, educación, y económica, para el bienestar colectivo y de respeto a la naturaleza que es la mayor fuente de riqueza. Tenemos la obligación de cambiar el modelo económico. Tenemos la ocasión y la razón para hacerlo.

No debemos olvidar que la sociedad precisa cubrir los elementos básicos de alimentación y cobijo en todas las partes del mundo. Debemos erradicar la pobreza y miseria de los pueblos y luego hablaremos de democracia. No podemos aceptar la explotación de los países democráticos que han llevado y repartido la miseria. No se puede aceptar que los seres humanos mueran porque unos pocos acaparan las fuentes de riqueza universales. Y lo que expongo no es comunismo, es sentido común. No podemos aceptar que ante cualquier contingencia en el tercer mundo se manden pequeñas migajas para cerrar las conciencias. No se puede aceptar.

Ni el socialismo, comunismo, capitalismo, tal como lo conocemos hoy han sido capaces de hacer justicia, social y económica en sus respectivos países . Han fracasado. Los políticos están mas preocupados en no perder el poder que en buscar soluciones a los problemas sociales. Nuevas formas de comunicación han de desarrollarse sin verse obligados por la fuerza del acopio de armamento. Han de basarse en un plano de igualdad. Vivimos en un mismo mundo.

Erradicar el capitalismo que solo ha traído, guerras y miseria y esto lo hemos visto con el sargento Bush, un sargento que nos ha llevado al borde de la tercera guerra mundial, o quizás, ya estamos inmersos en la tercera gran guerra. El mundo busca soluciones, quizás, una nueva oportunidad de entendimiento, surge con la nueva elección, la esperanza, del nuevo presidente en los EE.UU, el popular Kennedy negro, Obama: parece ofrecer una ruptura con los republicanos en las relaciones internacionales y una esperanza de paz en un mundo con deseos de paz, con deseos de justicia. Y una nueva forma de liderazgo.

Las nuevas conciencias salen lentamente, pero con firmeza de sus guaridas, deben salir ahora para apoyar a este nuevo mundo, a este nuevo orden, a estos nuevos conceptos, a esta nueva forma de vivir, a este nuevo reparto de la riqueza que nos otorga la naturaleza, a un nuevo vivir de naciones sin fronteras, donde los niños tengan su escuela, hospitales, su comida y sus padres tengan su trabajo y su casa como normal y simple derecho como ser humano, que nació en un mundo de nuevos valores y por este simple derecho sea el preludio de un mundo mejor de libertad y respeto, donde nuestros hijos no tengan que sufrir las miseria que trae la pobreza a costa de la riqueza de unos pocos. El mundo es de todos. Todos somos herederos de nuestros antepasados. Las fuentes de riqueza pertenecen a todos los seres humanos. Y de la miseria todos somos responsables.

domingo, 18 de noviembre de 2007

"¡¡ MAMÁ NOS ESTÁN MATANDO, MAMA NOS ESTÁN AHORCANDO, MAMÁ NOS ESTÁN METIENDO EL CUCHILLO" !!


...Estas son las escalofriantes palabras de Rufina Amaya Márquez que falleció el seis de marzo del presente año. ¿Pero quien es Rufina Amaya Márquez?
Nos tenemos que trasladar a una pequeña nación centroamericana que según una escritora chilena la bautizó como el pulgarcito de América.
Durante los años de contienda civil, El Salvador, libraba en 1980 hasta 1992 una cruenta y salvaje guerra intestina. El gobierno y sus militares apoyado por los EE.U.U. y la guerrilla, por las capas mas pobres del país, compuesta en su mayoría por campesinos.
El día 11 y 13 de diciembre del fatídico 1991 se desencadenó la barbarie, se fundió la noche y el sol se ocultó en el terror de un grupo de militares bajo el mando del teniente coronel Domingo Monterrosa. Se apoderaron de un caserío llamado El Mozote en los montes de Morazán, una de las zonas mas castigadas por la pobreza y que aún en la actualidad lo sigue siendo.
Lloros, gritos, desesperación...incongruencia humana, la razón sin razón, asesinaron, violaron, quemaron, fusilaron con toda barbarie a unos mil campesinos. Una gran mayoría niños menores de edad. Que llamaban ante el terror a su madre,implorando..."¡Mama nos están matando, mama nos están ahorcando, mama nos están metiendo el cuchillo!"
Me contaron incluso que los soldados se divertían lanzando los bebes al aire mientras otro le reventaba la cabeza de un certero disparo.
Rufina Amaya Márquez era un símbolo, el único testigo que sobrevivió a tanta crueldad, perdiendo a su marido y a sus cuatro hijos.
Aquel día que Dios se ocultó tras los montes de Morazán para dejar paso al diablo y centenares de niños lloraban aterrorizados, aun se siente el viento que sopla a muerte....y el eco de voces infantiles bajo el estruendo de las botas de los militares.
¿Como terminó el Teniente Monterrosa?, Un guerrillero del F.M.L.N. puso una bomba en su helicóptero que estalló en mil pedazos que quedaron esparcidos por el campo.
Eran tropas del gobierno, pelotones de élite, preparadas para matar mujeres, ancianos y niños. Muchos responsables de tan canallesca acción andan sueltos.
Rufina Amaya Márquez dejó testimonio de tal atrocidad, una mujer que no pudo despedirse de sus hijos, ni de los otros hijos, en manos de unos asesinos, cruelmente arrebatados y atormentados. La historia de El Salvador está escrita con sangre de campesinos.

EL SALVADOR LUCHAR O MORIR


Los Salvadoreños se enfrentan a una espiral entre la violencia y la pobreza. El pitufo de la América latina no sale de este círculo, donde el tiempo parece no transcurrir y que los cambios sociales se realizan con una lentitud desesperante si es que alguna vez se realizan.
Tampoco ayuda la naturaleza cuando se desata sobre sus gentes la furia de los vientos huracanados o los continuos seísmos que asolan este pequeño país abandonado a su suerte. Cuando no, los abusos del poder y el continuo despotismo que se ejerce contra las clases obreras y pobres en continua marginación por parte de la derecha.
Un gobierno que ejerce el destierro de los religiosos que no piensan como el régimen y que los derechos humanos son pisoteados continuamente. Donde los derechos humanos son, simplemente para unos pocos.
El único país del mundo que abandonó su moneda-El colón-por el dólar americano rindiendo pleitesía totalitaria al poder y a los dictados de los EE.UU.
El Salvador tiene unos índices de inseguridad de los mas altos del mundo reflejados por la muerte violenta día a día en manos de las bandas juveniles llamadas -maras-formadas por los estratos mas pobres de la sociedad marginada y que forman un conjunto entre doce y dieciocho mil jóvenes dispuestos a matar por un simple cigarrillo o por una simple mirada. Es un auténtico ejército dispuesto a todo.
Los maras mas temidos lo forman -los salvatruchas- Ni siquiera los militares salvadoreños han podido erradicarlos. Cada día muere una mujer, descuartizada, por estas bandas juveniles, de cuerpos tatuados. Elevando la tasa de homicidios al día entre ocho y doce, lo que convierte a El Salvador en el país mas peligroso del mundo.
Por otra parte tenemos el dengue hemorrágico, picadura de mosquito que ocasiona un caudal de muerte anuales entre la población infantil a consecuencia de la suciedad de las calles y viviendas que rodean la capital.
Existe una esperanza en la nueva juventud salvadoreña y son los estudiantes de la universidad centroamericana ,U.C.A, bajo la atenta mirada de los jesuitas, que en silencio, están realizando una labor de magisterio que pronto, esperemos, dará sus frutos. Una generación de jóvenes capacitados para llevar el país; aunque, la esperanza, quizás se vea truncada, por la escasez de trabajo y muchos de ellos, se verán condenados a una emigración forzada.
Los salvadoreños son un pueblo profundamente religioso, aunque en este país, existe una lucha encarnizada de religiones de todo el mundo en búsqueda de adeptos: católicos, pentecostales, testigos, protestantes, etc, en todas sus ramificaciones...tienen en El Salvador un campo de batalla experimental.
Pero tengamos en cuenta que el salvadoreño es un luchador constante ante las adversidades, ante la miseria, ante las injusticias... que soporta estoicamente bajo sus creencias religiosas. Que se refugia en Dios, un Dios que parece que les ha dado la espalda. Es un continuo sufrir en una escalada de injusticias, de hambre y de miseria. Conformismo ante las adversidades, " porque así lo quiere Dios." Quizás, algún día vuelvan, con derecho, a tomar las armas, porque los hijos mueren día a día....y porque es el único recurso que les queda para combatir la injusticia, el hambre y la miseria de un país que es explotado y continuará siendo víctima de los poderosos.