
LAS NOTICIAS DE GABILONDO
La guerra de los telediarios en plan partidista funciona en nuestro país desde hace mucho tiempo.
Estoy observando las noticias de nuestra recién estrenada televisión digital terrestre. Hemos avanzado en técnica y hemos retrocedido en libertad de pensamiento.
Los telediarios de la mayoría de las cadenas informativas carecen de total rigor al exponer los acontecimientos políticos carentes de imparcialidad y no hablemos ya, de las tertulias, que el mismo presentador hace de cualquier noticia, imponiendo su idea a los demás tertulianos, de forma absolutamente parcial e interesada.
Quizás, lo mejor, como me dice un amigo, es no escuchar las noticias. Es cierto a nadie nos obliga a encender el televisor.
Parece ser que hemos perdido el autentico presentador de noticias. Hemos perdido el periodista imparcial, el exponente de las noticias tal cual. Hoy nos ayudan pensar a un lado, en la vertiente de la oposición o la del vasallaje del gobierno de turno.
Iñaki Gabilondo se lleva la palma, en la CNN, de las noticias mas manipuladas en el ente televisivo con un apoyo al ejecutivo del poder, aunque este esté haciendo aguas. Gabilondo no expone las noticias, nos enseña lo que le interesa que veamos bajo su opinión partidista y sus tertulias carecen de todo rigor periodístico.
El periodista no debe mostrar su pensamiento, ha de exponer la noticia tal como sucede, simplemente “exponer” aunque los españoles no seamos muy inteligentes, nos iría mejor que dejaran de pensar por nosotros.
La imparcialidad es un adjetivo carente de significado para otras cadenas, como “La sexta”, cadena burlesca que sus opiniones son, como en la CNN, partidarios del gobierno y a la vez ridiculizando constantemente a la derecha.
En el arco opuesto, disponemos de la cadena “Ínter economía”-, la del toro, que no deja línea pensante en libertad, para atacar al partido del poder.
Los odios de la eterna España quedan reflejados en la manipulación televisiva de los telediarios y de las tertulias. Si nos quitan la libertad de pensamiento, se pierde lo más valioso del ser humano. La manipulación de las ideas no se puede aceptar.
La guerra de los telediarios en plan partidista funciona en nuestro país desde hace mucho tiempo.
Estoy observando las noticias de nuestra recién estrenada televisión digital terrestre. Hemos avanzado en técnica y hemos retrocedido en libertad de pensamiento.
Los telediarios de la mayoría de las cadenas informativas carecen de total rigor al exponer los acontecimientos políticos carentes de imparcialidad y no hablemos ya, de las tertulias, que el mismo presentador hace de cualquier noticia, imponiendo su idea a los demás tertulianos, de forma absolutamente parcial e interesada.
Quizás, lo mejor, como me dice un amigo, es no escuchar las noticias. Es cierto a nadie nos obliga a encender el televisor.
Parece ser que hemos perdido el autentico presentador de noticias. Hemos perdido el periodista imparcial, el exponente de las noticias tal cual. Hoy nos ayudan pensar a un lado, en la vertiente de la oposición o la del vasallaje del gobierno de turno.
Iñaki Gabilondo se lleva la palma, en la CNN, de las noticias mas manipuladas en el ente televisivo con un apoyo al ejecutivo del poder, aunque este esté haciendo aguas. Gabilondo no expone las noticias, nos enseña lo que le interesa que veamos bajo su opinión partidista y sus tertulias carecen de todo rigor periodístico.
El periodista no debe mostrar su pensamiento, ha de exponer la noticia tal como sucede, simplemente “exponer” aunque los españoles no seamos muy inteligentes, nos iría mejor que dejaran de pensar por nosotros.
La imparcialidad es un adjetivo carente de significado para otras cadenas, como “La sexta”, cadena burlesca que sus opiniones son, como en la CNN, partidarios del gobierno y a la vez ridiculizando constantemente a la derecha.
En el arco opuesto, disponemos de la cadena “Ínter economía”-, la del toro, que no deja línea pensante en libertad, para atacar al partido del poder.
Los odios de la eterna España quedan reflejados en la manipulación televisiva de los telediarios y de las tertulias. Si nos quitan la libertad de pensamiento, se pierde lo más valioso del ser humano. La manipulación de las ideas no se puede aceptar.
