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jueves, 14 de enero de 2010

¡ESTOY CANSADO DE REZAR A DIOS!




¡Estoy cansado de rezar a Dios!

Mi estimado y amigo Jordi, el veinte de enero cumplirás seis años. Vas creciendo físicamente y mentalmente, sin perder este encanto franco y directo que tiene todos los niños de tu edad. A pesar de todos los problemas vividos en estos seis años, sólo una de tus sonrisas me hace olvidar el lastre del pasado y ver el futuro, con mas ilusión, con mas esperanza. Tu ternura y tu mirada de niño, me hace pensar que siempre hay que ser optimista frente a las contrariedades de la vida. No sólo hay que ser optimistas, Tengo y tenemos la obligación de ver el futuro con esperanza. No podemos, ni aceptamos renunciar, al futuro a pesar de la incertidumbre de algunos momentos... Optimismo y futuro van cogidos e la mano.

Muchas cosas han cambiado en el mundo del antes al después de tu nacimiento. El mundo gira sin cesar como una noria. No puede detenerse y la evolución del ser humano es constante. Solo queda regularlo para que siga girando y girando y los engranajes no chirríen. Estos engranajes son los principios básicos y elementales del ser humano basados en la moral natural que todos llevamos consigo. Todo está en la voluntad del hombre en conseguir un mundo mejor, cada vez más perfecto. Sólo el hombre tiene el destino de la humanidad en sus manos. Nadie más. Él, es el único responsable para que la noria siga girando.

Te comento esto mi querido Jordi, porque la noche pasada dijiste a mamá: “ ... Estoy cansado de rezar a Dios...” Yo quisiera decirte que la esperanza no la debes perderla nunca. Tienes que tener el optimismo suficiente y la esperanza, para que los engranajes funcionen perfectamente. Con rezar, no siempre se consigue lo que uno desea, pero tienes la esperanza y la confianza para conseguirlo. Ha veces las cosas se obtienen y a veces, las cosas nunca se consiguen. La oración siempre te ayudará a encontrarte contigo mismo. Aunque no siempre consigas alcanzar tus deseos.

A veces, Dios no lo es todo y tampoco está en todo. No nos da la solución que esperamos en un momento exacto de una situación determinada. Dios no escucha ni resuelve nuestros problemas. Incluso esto que tu dices que estás cansado de rezar a Dios, es porque observas que las dificultades no se resuelven tal como quisieras. Papá no puede estar tu lado, como ambos quisiéramos. Hay que tener confianza en el futuro y el suficiente optimismo de que todo, tarde o temprano se solucionará. Hay que tener confianza en uno mismo, ilusión, y pensar que pronto todo saldrá bien y papá podrá reunirse y abrazarte muy pronto.

Ha veces da la impresión de que Dios está de vacaciones. Yo prefiero decir que Dios se ha escondido en el desierto. Quizás, sea el pavor que le damos ante tanto quebradero de cabeza y sea el motivo real de que se esconda. Pero, los rezos, y Dios, son dos cosas diferentes. Los rezos es comunicación contigo mismo, te ayudarán a combatir los malos momentos. Nos encontramos a nosotros mismos a través de los rezos o del diálogo. Es poner las fuerzas interiores en equilibrio, en paz.

Dios es un ente que lo buscamos fuera de nosotros y pienso que es un error de apreciación. Creo que lo tenemos cada uno en nosotros mismos. Dios no tiene orejas, ni piernas, ni rostro, ni ojos, ni cejas, ni manos, ni miedos, ni sentimientos... No es el Dios que nos han enseñado de pequeños. Tampoco es el Dios que nos exige que pongamos a nuestro hijo en una hoguera para demostrar el amor a Dios por encima de todas las cosas, como se le pidió a Abraham. No es este el Dios que yo pienso que tenemos. No es este, el Dios que yo espero. Pero, si hay que rezarlo, porque está dentro de nosotros, en nuestra conciencia, en este aire fresco de la mañana que inunda nuestros pulmones, o en la mirada de nuestro padre, ya viejo, carcomido por el tiempo despiadado que se ha cernido sobre sus sentidos. Pero hay que rezarlo, sin buscarlo. Aunque nos parezca que este Dios está de vacaciones perpetuas, no debes desesperarte, pero esto no quiere decir que no exista.

Yo te puedo decir que he visto a Dios en ti, el milagro, que la ciencia no puede, ni podrá ocultar. El milagro de la continua creación. Nada puede ser echo y realizado por el azar. Una piedra caída, un día de lluvia, y tantas cosas pueden ser debidos a un azar casual y otras pueden transformase por el tiempo en base de millones de años, bajo el prisma de la comunidad científica. Pero ni uno, ni lo otro, son producto ni del tiempo ni del azar, el nacimiento de la propia vida. El inicio de las cosas. El principio de las cosas.

Observa e imagina el cosmos dentro de otros cosmos y los infinitos dentro de otros infinitos y tendrás la respuesta a muchas cosas del a “donde vamos y de donde venimos”

Es humano querido Jordi, que te canses de rezar a Dios, es muy humano, tremendamente humano. Aquí radica el misterio. Papá también se cansa de rezar y tiene sus dudas. Es humano, aunque a veces nos parezca cruel y sobre todo si Dios está de vacaciones frente a tanta miseria humana.

Feliz cumpleaños estimado hijo y amigo Jordi.

lunes, 21 de diciembre de 2009

ESTAS NAVIDADES ... JORDI ...


ESTAS NAVIDADES... JORDI... AMOR DE PADRE.


Estas navidades son las primeras que mi hijo Jordi y yo, no estaremos juntos. Con mi esposa lo mismo. Estaremos separados por el Mar Pacífico. Serán unas fiestas nostálgicas y no tendré frente a mí aquella sonrisa franca y contagiosa.

Gracias a Skype, puedo hablar con mi esposa todas las mañanas y algún final de semana con mi hijo, con cierta medida, para que no le salten las lágrimas.

Yo sé, querido Jordi, que aquí en España, no te enseñamos a lo que era rezar y sin embargo aprendiste con toda naturalidad en la nueva escuela pública de Santiago de Chile. Aquí en España nos obligan a perder ciertas costumbres innatas del pueblo español, como si estorbara y en contra e la mayoría, nos quitan los crucifijos de las escuelas y nadie se rasga las vestiduras. Ni siquiera se contempla la posibilidad de que las creencias cristianas forman parte muy arraigada de las costumbres de la gente de España; popularmente e históricamente. La religión ha formado parte de la cultura y creencias de todos los españoles y las catedrales de nuestras ciudades forman parte de este paisaje de la fe, que tanto ha acompañado y compartido las creencias innatas del pueblo español. Sin embargo otorgamos mayor énfasis a la fiesta sangrienta de las corridas de toros. Aquí la gente se apasiona en un acto, dígase llamar de cultura. Aquí la gente se pierde y saca sus mejores argumentos en defensa de los toreros y a favor del sufrimiento de un toro bravo. Si no lo remedia el tiempo y la cordura, nos van a implantar a la fuerza, como todo lo que se hace en este país, España, la vuelta a la lucha sangrienta a los circos con los cristianos y leones incluidos.

Siempre digo que hay que respetar las minorías y luchar para que estos tengan su espacio propio y por derecho. Pero no se puede aceptar que las minorías impongan su criterio a las mayorías y menos por la fuerza, como algún gobierno está haciendo.

Mi querido Jordi, sé las cosas que haces todos los días, mamá me cuenta hasta tus últimos suspiros y sé que me quieres con locura y sé también que rezas por mi todos los días, cuando estas en el umbral del sueño, para que tenga dinero suficiente y pueda reunirme contigo. Yo también pienso y deseo lo mismo. Serán navidades tristes, pero no siempre serán así, espero reunirme pronto y poder besar a mama y estrecharte a ti, en un tierno abrazo de papá. Feliz navidad hijo, feliz navidad. Y un beso para mamá.

domingo, 9 de agosto de 2009

Los dias felices de papá en El Salvador


Los días felices de papá en El Salvador



No sabemos gran cosa de la miseria y la injusticia que estoicamente sufren muchos ciudadanos de otras naciones. Miserias de hambre, de casa, de familia, inseguridad, enfermedad. Uno no se da cuenta de lo que realmente le rodea y si lo sabe, queda muy lejos de nosotros, no es nuestro problema, no nos afecta, no podemos hacer nada o yo también tengo mis problemas, como mucho llegamos a esta conclusión y como unas viejas zapatillas las botamos. Nuestra conciencia aletargada y cobarde se aferra a un mundo de engaños, traiciones, de mentiras, de avaricia, venganzas, de lujuria, de traiciones, de abandonos familiares... y tantas muchas cosas.


Un día, se me hundieron los valores de la familia. Algo ocurrió y me pareció que los valores morales que siempre tuve se evaporaron. La familia se desintegró a pesar de todo el esfuerzo que realicé para evitarlo. Y sobre todo, por una hija, que era motor de mi existencia y luché, luché... para que esta hija adoptada no tuviera un abandono, otra vez, como lo tuvo por sus padres biológicos. Entendía que mi responsabilidad era doble, una moral por el simple hecho de ser padre de una niña adoptada y la otra porque la sociedad me hacia responsable de tal acontecimiento.
Se levantaron los sables y estuve herido durante muchos años sobre todo por la incongruencia de que yo no merecía aquel trato inhumano, humillante que me otorgó mi ex cónyuge. La falta de razonamiento me hizo mella en mis sentidos de persona y valores. Y el sufrimiento constante de ver una hija que me quería con locura, a través de una alineación parental, paso del amor al odio, mas cruel y repulsivo que he conocido. Llegando a ser acusado, por la propia hija de una acusación tan grave como el maltrato.
Los jueces, mejor dicho, la jueza que me correspondió juzgarme pareció perdonarme la vida y archivo el caso, con la cobardía y la injusticia o la incapacidad, quien sabe, de no indagar porque se me acusaba y quien estaba detrás de tan mal intencionada denuncia. Pero a la jueza, poco le importó, los daños, infamias, que recibí. Recuerdo una frase suya minutos antes de que me juzgara, frotándose las manos dice: ... Estirando el hilo llegaremos al ovillo. Por lo que se ve, ya estaba predispuesta para lo peor. Le pedí protección y se rió indicándome que estaba, con cierta sorna, rodeado de letrados, que mas seguro no podía estar. He tardado ocho años, para que cayera en mis manos un estudio serio de un psiquiatra que señala que detrás de mi hija había una psicópata. Pero ya mucho antes, había dejado de creer en los jueces

Pero un día querido Jordi, recogí aquellas zapatillas que boté y crucé la frontera.

Por aquel entonces, conocí a tu madre, pero necesitaba, ordenar mis pensamientos, necesitaba tranquilidad y una búsqueda de armonía conmigo mismo. Deseaba salir de mi problema para contemplar el bosque. Quería volver a sentir este olor a madreselva, eucaliptos, a romero, a corteza de pino; a oír el susurro del agua que corre por los ríos, a leer algunos versos de un poema aunque fueran de un poeta desconocido. Quería ver este cielo inmenso de estrellas que no vemos por nuestra ceguedad egocéntrica volver a sonreír, volver a recordar las enseñanzas de mis maestros y el cariño de mi madre; quise retroceder al seno materno para aislarme por unos instantes. Contemplé absorto durante horas el recorrido del caminar de las hormigas, por sus idas y venidas, contemplar la noche y esconderme en el silencio. Intentar valorar aquellos instantes de paz consigo mismo. Descifrar el feliz vuelo del pájaro o la sonrisa de un niño.

Un jesuita me abrió el camino y gracias a él, tuve la fortuna de conocer, otro mundo, otras familias, otros problemas logrando olvidar mi problema, mi egoísmo y luchar por ser mas humilde.

Justo un día de navidad, cogí el avión hacia El Salvador. No tenía ni idea donde estaba este país. No sabía nada de sus habitantes, ni de su cultura, ni de su economía... Nada de nada. No sabia lo que me esperaba, ni a donde iba. Ni siquiera sabía con certeza porque lo hacía.

Me acogió una familia salvadoreña de una localidad cercana a la capital. Compartí con aquella familia el día a día de sus problemas y el de su entorno, el de su pobreza, el de su trabajo. Compartí sus injusticias y todo lo que pude con ellos. Conocí el rostro mas cruel de un país inmerso en la pobreza y la carencia de libertades. Un país que había sufrido la crueldad de una guerra, la destrucción de sus casas por los terremotos, la matanza de niños, la violencia de las maras, el degüello de mujeres día a día. La brutalidad del capitalismo, el destierro de sacerdotes, la muerte de niños por dengue. Todo esto y mas, era y es, El Salvador.

Tal fue la fuerza del impacto que recibí que me olvidé de mis egoísmos, de mi ego y quizás también mi falta de humildad. Me olvidé de mis problemas personales. Empecé a escuchar para poder comprender. Nada me importaba de mis contratiempos. Vivía solo para aquella gente que me lo dieron todo, sin tener nada. Compartí la pobreza de muchas familias repartidas por el país, que no tenían ni agua ni luz. Compartí la sencillez del tiempo con aquella gente no tenia precio. Recibí mas de lo que les pude ofrecer. Gané una gran familia.


El reloj se detuvo durante sesenta días que fueron los que estuve conviviendo con la familia. Salvadoreña. Entre otras como... Xamar, Armando y familia, Pedro y familia, José, Reina, Cándida, Salvador, María Elena, Avelino, Familia Ortiz, Menjivar, Abraham... y tantos mas, que siempre los tendré presentes y que hicieron que mi vida diera un cambio de rumbo y tuviera en cuenta que los problemas de uno, a veces no nos deja ver el bosque.
Querido Jordi, no se si llegaré a ver a mis amigos salvadoreños, ilusión no me falta, pero suceda lo que suceda, no los olvides y te aseguro, que olvidarás tus problemas o al menos menguaran. Recuerda que la familia no se abandona.
Por esto fueron los días felices de papá, luego, tuve la suerte y la felicidad de conocer a tu madre y en estas peripecias de la vida, nació la vida, nació el milagro, naciste tu.
Por si acaso, mi amigo Jordi, no botes las zapatillas.