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miércoles, 25 de noviembre de 2009

DIEZ MIL KILÓMETROS


Diez mil kilómetros


Con el tema de la crisis mi hijo está a diez mil kilómetros de mí casa. Mi esposa igual. Los tengo lejos, demasiado lejos, pero en el pensamiento los tengo muy cerca.

En casa, hay un aire que lo envuelve todo. Tristeza. Soledad. Silencio. Todo en su sitio y nada es igual. Los retratos, algunas prendas de ropa, juguetes olvidados, dibujos, estas cosas tiernas, que nos hace recordar a nuestros seres queridos, a nuestros seres amados, a nuestra familia y que por circunstancias criticas tenemos que buscarles un cobijo seguro, aunque sea a diez mil kilómetros.

Dos días antes de que partieran dimos un paseo, como otras veces, por la orilla de la playa. Lucía el sol. Mi querido Jordi se puso a jugar con la arena pensativo, su pena estaba conmigo y yo estaba con él. Hizo un pequeño castillo con sus diminutas manos, un pequeño túnel, por debajo, lo atravesaba. Yo le observaba junto a mi esposa. Los dos guardamos silencio, este silencio en el cual no hace falta decir nada, donde sobran las palabras.

De vez en cuando una gaviota sobrevolaba por encima de nuestras cabezas. Un velero surcaba el horizonte, en aquella línea donde se funde el cielo con el mar. Las olas, suaves, acariciaban la arena, sosegadamente, sin prisas, infinitamente. Nuestro Jordi seguía con su castillo, absorto, como si no estuviera presente. A veces exclamaba alzando la mirada: ¡Papá!¡Papá! ¡Un velero! Que hermosa palabra tan reconfortante poder escuchar esta palabra: Papá.

Quise detener el tiempo. Valoraba cada segundo como si fuera el ultimo de mi vida. Quería que el velero que vimos con mi hijo se detuviera en el horizonte y la gaviota se mantuviera estática en su majestuoso vuelo y que las olas dejaran de respirar su lento movimiento embriagada de espuma.

Pero mis pensamientos estaban en la distancia del día siguiente, esta distancia que nos iba a separar sin fecha de retorno. Yo tenía que soportar la violencia del destino, esta violencia del sentimiento y de la lejanía. Era el capitán, que no podía abandonar el barco, tenía que enderezarlo con el timón y hacer frente contra corrientes y mareas, llevándolo a buen recaudo. No había otro camino que la distancia del Pacífico, para calmar las aguas y el velero tuviera la posibilidad de retornar a su equilibrio y poder sortear un infierno de tormentas y de vientos. Diez mil kilómetros son muchos... demasiados, pero era el único camino que había, para no estrellarse contra las rocas.

He vuelto a la orilla, he vuelto, a buscar el castillo de mi hijo, he vuelto a buscar la gaviota, el azul del cielo... todo está igual y nada es igual. Las olas fundieron el castillo, se llevaron las pisadas de la arena... La gaviota y el velero no están donde debían estar. Seguí buscando por la orilla las pisadas de mi hijo Jordi y de mi amada esposa. Quería reencontrarme con mi pasado reciente, para ello busque sus huellas perdidas en la arena, sin darme cuenta que en mi alma estaban marcadas con el azul del cielo.





viernes, 30 de octubre de 2009

NIÑOS OBESOS



NIÑOS OBESOS.


Se esta dando con arto frecuencia que el estado vulnera los principios básicos de los derechos de la familia. Esto ocurre frecuentemente en España en diversos temas que el estado se los hace suyo sin tener encuentra la opinión y el derecho de la familia. El aborto de madres adolescentes, la libertad religiosa entre otros.

Está ocurriendo que en Inglaterra, los servicios sociales (el estado), le quitan a unos padres la custodia de su hijo por exceso de peso. Esto está mal, por el hambre que pasan muchos niños en el mundo. Que unos estén pasando hambruna y otros tengan excedente en carnes. Nos hace pensar. Pero, a lo que voy es, a la brutalidad, y todos callados, para arrebatarle el hijo de unos padres por exceso de peso.

Los servicios sociales, se supone que están al servicio de la sociedad. Acostumbramos muy a menudo a no saber diferenciar algunos conceptos de responsabilidad, que de ningún modo deben ser sustituidos. Los servicios sociales, como los políticos, los jueces y el funcionario entre otros, deben estar al servicio del ciudadano y no al revés.

El caso del niño obeso y los hay muchos, no es un problema de quitar la custodia a los padres sino de colaborar, aconsejar, prevenir, y ayudar para que estos padres tengan los medios psicológicos, médicos, económicos y morales en ayudar a su hijo para que pierda su correspondiente volumen o exceso de peso, ofreciéndole la alimentación adecuada para ello.

La libertad de la sociedad empieza con el respeto hacia el ciudadano y el respeto en el ámbito de la familia. Arrebatarles un hijo es una crueldad brutal que no soluciona ningún problema y deja huella de por vida en estos hijos que son bien estimados por los padres y que el único pecado que han cometido es alimentarlos en demasía, con ignorancia y desconocimiento. estos padres de niños obesos necesitan ayuda, no un castigo.

El estado y todos sus departamentos públicos tienen que limitarse a la ayuda correspondiente según sus cometidos. El ciudadano debe tener cautela que en el tema de las libertades aun hay mucho que hablar y mucho que perder. El silencio es el peor enemigo de las libertades.

viernes, 3 de julio de 2009

Pensamientos de un padre ( poesía)









PENSAMIENTOS DE UN PADRE

Un hijo tengo en mi eterna primavera
Sueño por él, sufro y gracias doy
No entiendo la vida sin él, por él, para él
Siempre él .

Él es, centro del universo
Él es, centro de mi vida
Él es, centro de la tierra
Todo gira en él y por él
es el centro de mis días

Llena los otoños de esperanzas
Los inviernos de calor
la primavera, los campos en flor
¿Puede haber mayor encanto
que tener un hijo,
que juega con objetos ficticios?
¿Que lanza dardos de amor
O se defiende con rodelas de oro?
Sus manos y su pulso son de gladiador
Embiste todo ser pérfido
Con lanza de fuego y temple de hierro.

Para defenderme de los enemigos
Lo hace con la mayor destreza
Rompiendo muros y saltando arroyos
Gritando con su voz de niño

Nada teme y ¡cuidado con su cólera!
Es capaz de cerrarte las puertas del cielo
O abrirlas de par en par
¡Vete a saber! ¡Dios, está con él!

Si eres de su bando o estas en contra
No dudes, mejor tenerlo de amigo
O vete al infierno para no salir jamás
Pues tal aventura puede hacer
Que reniegues de haber nacido

Es atrevido cruzando los mares
Temido en el mundo entero
Por ser un pirata desalmado
Dentro de un tierno corazón

Se enamora de quien sabe que doncella
de amores perdido siempre va
caballero como ninguno
con una flor en su mano
con un beso y una sonrisa
a todas en suspiro las deja

Este es el hijo de mis aventuras
Dulce, tierno, franco y valiente
Que transforma mi vida
Quizás es lo único que me dio
siendo mucho el milagro del día


Bendita la mujer que supo abrir
Los pétalos de su amor
Para convertirlos en fuente de vida
fuente de vida y fuente de esperanza
en el amor está el milagro del día.








































domingo, 7 de junio de 2009

LA SOLEDAD DE UN CASADO



He cogido un par de boletos de oferta, para que mi esposa y mi hijo Jordi disfruten de unas semanas en su tierra natal. Voy a estar mas solo que una palmera en el desierto. Ella, mi esposa, ya dispone de las maletas preparadas, hasta el mínimo detalle. En principio no quería ir, pero ante mi insistencia, al final se ha hecho lo que yo deseaba y lo que ella le ilusionaba. No había mas dinero, para un tercer boleto; luego hay que pagar la luz, el agua y esto que llaman hipotecas generacionales. Veremos como afronto septiembre. Los días transcurren y se amontonan las obligaciones y con la escasez de ingresos, solo me falta un milagro celestial para recuperarme, pero Dios está oculto en el paraíso y hace bien de no inmiscuirse en los delirios de la humanidad, Pero al menos podría pagarme los libros de la escuela publica de mi hijo Jordi. Cualquier día, le mando una carta de enojo, de tú a tú, para pedirle que ya viene siendo hora que despierte de esta larga e interminable siesta y se preocupe mas por sus hijos de la tierra. Pero mientras Dios juega al escondite, yo debo seguir peleando día a día por la seguridad de mi familia en nuestro mundo injusto. Es el infierno que padezco por mis pecados anteriores.

Lo importante, que mi esposa se encuentre con los suyos, con sus padres, con sus hermanos al otro lado del Atlántico, cruzando los Andes, hasta llegar a su tierra querida, la tierra del poeta Pablo Neruda, Santiago de Chile. Mi hijo Jordi está encantado del viaje y feliz por ver a sus primos, abuelos, tíos, todo esto que yo no le puedo ofrecer aquí en España, porque todos nos llevamos mal, somos pocos y mal avenidos, mi padre tuvo la responsabilidad y mis hermanos están ahogados en la avaricia. Somos dos mundos opuestos. A unos les sobra y a otros les falta. Ellos no me envidian y yo tampoco y la fiesta en paz. Aunque, en cinco años, nunca le dieron un beso a mi hijo Jordi, pero sí al director del banco. ¿Porqué será? No te preocupes Jordi, tu padre no tiene un porche de 600 mil €uros, ni dos casas de ... , pero juego todos los días contigo, te lleno de besos y a medida que pasa el tiempo, sin renunciar a ser tu padre, va naciendo con mas fuerza la semilla de amigo y compañero como me llamaste el otro día: viejo amigo.

Mis suegros son encantadores, abiertos, ingeniosos y de buen talante y carácter. Y que decir de mis cuñados, que con todos me llevo bien. Son gente de buena mesa y de tertulia., Interesados por todo lo que sucede en España, por todo lo que sucede en Catalunya. Y orgullosos de tener un nieto español, blanco y rubio como un sol. Siempre me dice que hemos mejorado la raza. Me gustaría darle un abrazo... pero las circunstancias del momento lo impiden, pero él conoce mi sincero aprecio.

Las mismas circunstancias que me impiden desde hace años visitar a mi familia natural y adoptiva que tengo en El Salvador. Y que tanta ilusión me hace poder llevar a mi esposa y a mi hijo Jordi. Una familia maravillosa que me cobijó durante unos meses en su humilde casa, unos amigos que me orientaron y que sus nombres están escritos en letras de oro en mi corazón: la familia Armando, la familia de Pedro... y tantos. Y tantos que sufren en este país olvidado de la tierra. Me ofrecieron su amistad, su casa y unas pupusas para comer. Allí conocí el destierro de religiosos por el poder económico, conocí las sonrisas del día a día de las Hermanas del Ángel de la Guarda, arrastrando su guitarra y consolando a los necesitados. El Salvador, tiene mucho silencio envuelto en el sufrimiento. Muchas miradas tristes... pero si alguien busca a Dios, que no tenga dudas, está en el Salvador.

Antes de que se vaya mi esposa, me iniciaré en los manejes de la lavadora, es inadmisible que no sepa manejar este artilugio sin que me rompa la ropa. La plancha es otra historia, planchar con o sin vapor es igual. Lo difícil es planchar una camisa, pero lo sustituiré por otras prendas ligeras y que no precisen planchado. Los pantalones sin raya, porque si la hago saldrán torcidas. Con respecto a la comida, para uno solo que es muy aburrido el cocinar, no me complicaré para nada, pensando que con hacer un buen puchero de arroz hervido y un par de patatas tendré para varios días y así, a la vuelta, mi esposa me verá más flaco, mas a lo Clooney, pero sin café, espero que, no me encuentre tieso como un pollo.